viernes, 7 de octubre de 2011

Podría darle ánimo a una amiga si sufre mal de amores. También decir "No te preocupes, tenés que tener esperanza porque al final SIEMPRE las cosas salen bien".
Si alguien me preguntara algo que no sepa, trataría de buscar una respuesta correcta para ayudarle, además de tratar de ayudarle en todo momento que me sea posible. Podría hacer tantas cosas bien, tantas cosas en la cual le haría mejor a mis amigos, familiares, conocidos. Pero hay una cosa que no podría seguir mis propios consejos, mis propias respuestas, mis propios actos de bondad. Todo es porque cuando se trata del corazón, la mente no tiene ni protagonismo.
Puedo tener todo planeado, exactamente calculado como quiero que sea, qué decir en el momento indicado, que no decir, que hacer y que no, que pensar, y así siempre pero siempre por algún capricho mío mi plan se arruina y no hay vuelta atrás.

No hay comentarios:

Publicar un comentario