La vida te enseña que
las personas siempre fallan, que el amor nunca será el perfecto, y que
realmente no existen los amores de novela.
La vida te enseña a caerte y volverte a caer,
pero uno le enseña a la vida que nos podemos levantar mil veces y más.
Uno le enseña a la
vida que podemos perseguir nuestros sueños y alcanzarlos para no dejarlos ir
nunca, y que aún cuando no exista el amor perfecto puedes ser perfectamente
feliz a tu manera. La
vida me enseño que quien llora no es menos hombre, que
al fin y al cabo el oro solo es una piedra común y corriente, que
no se debe de confiar en las personas que
siempre sonríen. La vida me
enseño a luchar. La
vida me hizo fuerte pero también me lastimó, tu vida me
hizo feliz, pero también me volví estúpida.
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